Cómo gestionar desde la calma las rabietas de mi hij@
Cómo ayudarle a trabajar la paciencia y la regulación emocional.

Lo primero que tenemos que hacer es ACEPTAR que las rabietas son normales en el desarrollo de los niños, es un paso fundamental que nos informa de que nuestros hijos van creciendo, van siendo cada vez más autónomos.
Hasta hace poco nuestro bebé no andaba, su principal modo de comunicarse era el llanto y dependía 100% del cuidado adulto.
Ahora este bebé está creciendo, ya anda, dice su primeras palabras, puede expresar claramente lo que quiere o lo que no. Pero aún esta aprendido esta nueva habilidad o recurso recién aprendido, aún tiene que aprender a que puede encontrarse con un NO, que no siempre puede lograr lo que quiere, que poco a poco puede buscar otro modo de expresar lo que quiere sin tanta intensidad emocional…
Están aprendiendo y nosotros madres y padres, educadoras somos los responsables de acompañarlos desde la calma y el amor en esta aventura.
Este camino hacia la autonomía en muchas ocasiones choca directamente con las rutinas del propio adulto, el niño vive en el momento presente, es totalmente mindful, y en el presente no existe por ejemplo ahora no, después si… el niño tiene que aprender con la ayuda del adulto a manejar su impulsividad, impaciencia…
La gestión de esta etapa es vital para el desarrollo, si no dejamos al niño expresar su malestar, sus rabietas, si somos demasiados permisivos y para que no la lie le damos todo lo que pide o si por el contrario somos demasiado severos y cortamos de modo brusco las rabietas desde el enfado, con estas dos maneras no ayudamos a que nuestros hijos aprendan a regular sus emociones, no les guiamos a que aprendan ir tolerando la frustración a ir regulando emociones, a pedir las formas de otro modo…
Si le damos todo lo que pide porque nos da pena y no le damos el espacio para expresar su rabia cuando no puede lograr algo, nos encontramos con niños irritables que no paran de estar enfadados con el universo, que nunca están contentos, con poca empatía hacia el resto de sus iguales…
Si por el contrario cuando les decimos que no y rabien nos enfadamos muchos con ellos y cambiamos su emoción de enfado por miedo, estamos construyendo un cerebro al que le va a costar más trabajo regular sus emociones, un cerebro más estresado que se enfada o asusta con facilidad.
La cuestión entonces es qué hacemos pues para gestionar las rabietas de nuestros hijos?
La mejor manera de ayudar a nuestros hijos a ir reduciendo las rabietas, bajando la intensidad, ayudarlas a ser más pacientes, menos impulsivos es:

1º MANTENER LA CALMA, atender a nuestr@ hij@ en su momento rabieta desde la calma.
Si nosotros mantenemos la calma seremos su regulación emocional externa que en estas edades aún necesitan para calmarse el arropo y la calma del adulto.
Pero suele ocurrir lo contrario o nos dejamos arrastrar por su enfado y acabamos al final nosotros más rabiosos que ellos o que nos desborda tanta intensidad tanto malestar y acabamos distrayendo, cediendo….
Lo opción más feliz para nuestr@ hij@ no nos dejamos arrastrar por su malestar intenso, sino que le envolvemos a él o ella de nuestra calma y amor.
Ejemplo:
Le hemos avisado que quedan 5 minutos para irnos del parque pero aún así monta un pollo cuando llega la hora de irnos.
Vale aquí como actuamos?
Entiendo que no quieras irte, te encanta el parque, mañana vendremos ahora lo siento pero nos tememos que marchar.
Si el peque sigue llorando ok lo entendemos, lo comprendemos pero tenemos que marcharnos.
ALGO FUNDAMENTAL PARA AYUDAR A NUESTROS HIJOS A SER MÁS PACIENTES: CUMPLIR LO PROMETIDO, si le digo que mañana volvemos al parque no se lo digo para distraerlo y que se calle, lo digo porque es cierto.
O si le digo que ahora mismo no puede comer chuchería pero que después de almorzar puede tomar una, igual no lo digo para que se calle, lo digo porque luego hay que cumplirle.
En estas edades hay adultos que piensan que se puede engañar a los niños fácilmente, como una mentira para que se callen y “no sufran”, como para convencerlos. Pero la realidad es que esto tiene un alto precio a medio y largo plazo en la relación con el niño. Al final sabe que no cumplen lo que le dicen y la confianza que él o ella tenía se ve afectada y dañada y la relación de confianza padres-hijos es vital para construir entre ambos una relación sana y de amor.

Así que tenemos:
MANTENER LA CALMA:
Frase que nos ayuda a esto: “entiendo que estés enfadado lo siento amor, pero ahora no puede ser”
Explicarles a ellos que en esta edad es normal enfadarse tanto pero que poco a poco irán aprendiendo a calmarse. Los peques son los primeros que se asuntan ante una rabieta, ante una intensidad emocional tal alta creen que nunca van a poder calmarse, así que podemos explicarle cuando pase la rabieta que no se preocupen que a todos con su edad nos pasa pero que vamos a ir aprendiendo a calmarnos (el bote de la calma es genial usarlo cuando la rabieta ha pasado, contar hasta 10 con ellos, mientras bajan las estrellas es estupendo después de una rabieta, los más mayores pueden contar más solitos)

DAR ALTERNATIVAS, ahora no pero luego sí, aquí no puedes saltar pero en el parque si.
– Lo siento amor no puedes saltar en la mesa pero como veos que necesita movimiento nos vamos al parque que allí si puedes saltar.
– O incluso si nuestro hijo o hija es muy activo preparar en casa un espacio de movimiento donde él o ella pueda libremente experimentar.

NO ABUSAR DEL NO. Decir no cuando:
– Sea peligro para él o ella.
– No respete a los demás.

Buscar otras maneras de sacar su enfado, a mi me encanta tener en casa o en las escuelas un espacio para RABIETAR, con esto permitimos al niño sacar su dolor, ese enfado o rabia pero de un modo seguro para él y para los demás, cómo se construye un espacio para rabietar: churros de piscina cortados en 2 ó 3 trozos, un saco de boxeo en casa, un cojín del enfado, una caja recogedora de gritos, papel para arrugar, bote de la calma, lápices y papel colorear…

LA IDEA ES: RESPETO TU EMOCIÓN TU ENFADO Y LO HACEMOS EN UN SITIO DE SEGURIDAD

En el rincón o espacio para enfadarnos.
Al principio no es fácil que él niño y más los más pequeño vaya a ese espacio a sacar el enfado, pero la idea es que nos ayuda a validar su emoción sin reprimirla y darle un espacio para ello poco a poco esta idea, aunque no la use le va ayudando a regular sus emociones.
La mejor manera de usar este espacio del enfado es que lo usen los primeros los papas y hermanos mayores y que se use primero jugando, sin que haya enfado, sino que se monte y se use jugando, me hago el enfadado y en vez de gritar a papa me voy a gritar al recogedor de gritos o cojo el churro y le pego al cojín… SI LO USAMOS JUGANDO LUEGO EN EL MOMENTO DEL ENFADO ES MÁS FÁCIL QUE SE ACUERDEN DE USARLO Y SI ES UN ESPACIO PARA TODOS MEJOR.
Bueno amigos id contándome que tal os van estas ideas, ánimo y adelante!!!!

A continuación os dejamos un vídeo explicativo sobre el apasionante mundo de las rabietas en infantil, con el que pretendemos se aclaren algunas de las explicaciones que hemos dado anteriormente. Esperamos que os sirva de ayuda!

 

Sandra Rosa Aragón.
Psicóloga en CEI Travesuras. Experta en Inteligencia Emocional Plena.