“Cuanto antes, mejor”

El crecimiento de los niños no es solo de tipo físico, puesto que desde su nacimiento y durante toda su vida ellos crecen, se desarrollan y aprenden, es el llamado proceso de proceso de Neurodesarrollo, es decir, el cerebro madura, y sus manifestaciones se dan en la infancia, expresándose de forma distinta en las diversas etapas de crecimiento. Existen numerosas investigaciones a este respecto, dando lugar a un concepto clave, el de periodo crítico o sensible. Este se define como una “ventana temporal”, ya que durante, y sólo durante ésta, se puede adquirir ciertas características, conductas, habilidades o capacidades específicas.

El periodo infantil, constituye un periodo crítico para el aprendizaje de una segunda lengua, pues es el mejor momento para aprenderla, puesto que  adquieren la segunda lengua de forma simultánea a la lengua materna. De esta forma, es como si el infante contara con dos seres monolingües alojados dentro de su cerebro. Es por ello, por lo que numerosos investigadores han certificado que niños y niñas bilingües tienen ventaja de pensamiento sobre niños monolingües, lo que quiere decir que el bilingüismo tiene efectos positivos en la inteligencia y en otros aspectos de la vida del niño/a.
El hecho de que el niño/a hable inglés aparte de su lengua materna, no le creará confusión, como muchos padres creen, al contario, tendrá más facilidad de absorber todos los conocimientos y aprender a dominarlo de forma más fácil.

En sus primeros años de vida, el cerebro de tu hijo es como una esponja. Por eso los expertos en el lenguaje animan a que los niños se lancen cuanto antes a aprender otros idiomas. El bilingüismo no sólo mejora la atención, sino que sirve de entrenamiento mental y ayuda a ejercitar la memoria de los pequeños. “Durante los cuatro primeros años de vida es cuando se generan más conexiones neuronales. Este periodo, en el que se forma el cerebro del niño, es perfecto para alimentarlo con información y con estímulos lingüísticos”, explica el doctor Manuel Pedrosa.
Algunos expertos sostienen que los niños expuestos a varios idiomas son más creativos y desarrollan mejor las habilidades de resolución de problemas. Hablar un segundo idioma, aunque sólo sea durante los primeros años de vida del niño, le ayudará a programar los circuitos cerebrales para que le sea más fácil aprender nuevos idiomas en un futuro.

Algunas ventajas del aprendizaje del inglés en el periodo de educación infantil son:
– Ayuda a programar los circuitos cerebrales del niño para que posteriormente le sea más fácil aprender más idiomas.
– Saben un poco de vocabulario ya que aún sin darse cuenta, usan el idioma de manera cotidiana.
– El aprender este otro idioma, hace que los niños tengan conciencia de que el mundo no es todo igual, de que existe una apreciación por las diferencias y un entendimiento de otros puntos de vista diferentes al propio.
– Los niños se vuelven más creativos y desarrollan mejor las habilidades de resolución de problemas.
-Les ayuda a desarrollar la confianza necesaria para enfrentarse con éxito a las relaciones sociales: les ayuda a ser más comunicativos.
-Les ayuda a ser más comprensivos, tolerantes y respetuosos con la identidad cultural, los derechos y los valores de los otros.
– Les ayuda a conocer más su lengua materna y a usarla con más eficacia.
-Les ayuda a prepararse para el futuro.

Además, debemos tener en cuenta que la segunda lengua en esta etapa se adquiere como forma de comunicación, por lo que los niños y niñas aprenderán determinadas nociones básicas de las interacciones sociales, las cuales en ocasiones no son reproducidas, pero sí comprendidas e interiorizadas. De hecho, diversos estudios han demostrado que los niños y niñas tienen antes la capacidad de comprender que de expresarse.
Es por ello, por lo que desde la Escuela Infantil Travesuras fomentamos este segundo idioma, ofreciendo, además de introducir el idioma en nuestra rutina diaria, dos tardes (lunes y miércoles de 16:00 a 18:00 h.) en las que fomentamos el inglés por medio de la comunicación, ya que la mejor forma de aprender un nuevo idioma es hablando, y en este caso con los más pequeños, por medio del juego.