“La igualdad de género ha de ser una realidad vivida”
(Michelle Bachelet)

Tras las Navidades y los regalos recibidos, cabe plantearse las siguientes preguntas ¿he acertado con el juguete? ¿Estaré educando adecuadamente a mi hijo o hija? ¿Qué aprendizaje se extrae de este juguete?

Miremos donde miremos, las diferencias establecidas por el género son claras y evidentes. Desde prácticamente después del nacimiento, nuestros hijos e hijas se encuentran rodeados de estereotipos sociales que determinan su forma de actuar, su vestimenta e incluso a qué jugar.
Además, los establecimientos diferencian claramente qué juguetes son de niños y de niñas, adaptándose a estos estereotipos establecidos. De hecho, no es raro ver pasillos de color rosa con cocinitas, muñecos… para niñas y pasillos de color azul lleno de juegos de guerra, pelotas…
Sin embargo, no sabemos lo equivocados que estamos si nos dejamos guiar por este tipo de situaciones e ideales porque SI LA IMAGINACIÓN NO TIENE GÉNERO, LOS JUGUETES TAMPOCO.

Tenemos que dejar QUE SEAN LO QUE QUIERAN SER… DEJÉMOSLOS SER NIÑOS, disfrutar de su niñez y de lo maravillosa que es esta etapa, explorando con libertad sus gustos, preferencias e intereses, independientemente del color, la forma o el material. Porque la preferencia por uno u otro juguete no va a determinar la preferencia sexual, y esto es algo que debemos tener claro tanto en casa como en el hogar.

Además, el hecho de ofrecer un determinado juguete a un niño o  niña limita su capacidad de exploración y de aprendizaje; limita sus posibilidades expresivas y condiciona en gran medida el desarrollo de su personalidad.

De esta forma, no tiene sentido que distingamos entre juguetes de niños y juguetes de niñas; un niño puede jugar con la cocinita y una niña con la pelota o los coches, siendo esto lo más idóneo para EDUCAR EN IGUALDAD DESDE LA NIÑEZ.

En Travesuras tenemos en cuenta este hecho contando con rincones experienciales y materiales que son utilizados indistintamente tanto por niños como por niñas, en los que exploran todas sus posibilidades y en los que disfrutan como lo que son NIÑOS, independientemente de su género. En nuestra guarde no hay juguetes ni de niños ni de niñas y TODOS JUGAMOS CON TODO.

En definitiva, podemos decir y afirmar que LOS JUGUETES NO TIENEN GÉNERO, LA GENTE TIENE PREJUICIOS, los cuales debemos eliminar para conseguir un mundo igualitario mejor.