“Todo el mundo es un genio. Pero si juzgas a un pez por su habilidad para trepar árboles, vivirá toda su vida pensando que es un inútil” .
(Albert Einstein)

 A lo largo de la historia, e incluso hoy día, la escuela ha sido considerada una especie de fábrica, en la que la reproducción en cadena debe dar lugar a la producción de niños y niñas exactamente idénticos, con unas mismas habilidades, capacidades y destrezas. Pero, ¿no estamos de esta forma tratando a los niños como el pez de Einstein?

En este modelo de escuela, existe una gran cantidad de niños y niñas que se identifican con aquel pez, nadando contracorriente, sin encontrar sus virtudes y necesidades, creyendo que no son lo suficiente, viendo su creatividad e imaginación cegadas.

Si miramos a nuestro alrededor, son evidentes los cambios y avances que ha experimentado la sociedad en todos los ámbitos: médico, tecnológico, audiovisual, social… ¿pero se ha adaptado la escuela a estos cambios?
La escuela de la actualidad se parece muchísimo a la escuela tradicional, en la que tanto la disposición del alumnado como la rigidez de tiempos y de las enseñanzas van dirigidas a un grupo homogéneo, en el que todos los niños y niñas son considerados iguales.
Pero…

Las adaptaciones y avances de este mundo actual requieren de la presencia de una sociedad con pensamiento crítico y creativo, con imaginación y libertad de actuación. Una sociedad en la que las diferencias sean consideradas virtudes y en la que las personas sean valoradas por sus cualidades individuales.

 

Es aquí donde radica la verdadera función del profesor, puesto que éste puede coger el corazón de un niño y transformarlo; puede marcar una huella en su vida que le caracterizará como persona en su futuro.

En la Escuela Infantil Travesuras de Málaga abogamos por una ESCUELA en la que se fomente la colaboración frente a la competitividad, en la que educar sea acercarse a los corazones de los niños y niñas, donde no haya soluciones únicas ni verdades absolutas, sino que serán las necesidades e intereses de los más pequeños quienes nos guíen en la aventura de educar.
Teniendo un lema fundamental en nuestro proceso educativo: