Para llevar a cabo una buena práctica en la escuela y conseguir los niveles de bienestar que ya estamos experimentando, no podemos tomar como hechos aislados el papel del profesor y la metodología experimentada. Es por ello que desarrollo personal y profesional del docente van de la mano. De nada sirven grandes preparaciones para aplicar un método de trabajo sino atendemos las necesidades
reales de los niños y de las niñas, no utilizo un lenguaje adecuado en el aula, no permito el error, etiquetamos con nuestras palabras o no ofrecemos seguridad emocional en el aula, entre otros aspectos.
El profesor en el aula es la persona de mayor referencia para el niño cuando no están mamá o papá, tenemos que ser conscientes de la gran responsabilidad que esto supone para su desarrollo, además de depender del adulto de referencia para su cuidado y para cubrir sus necesidades básicas, también debemos cubrir sus necesidades psíquicas y emocionales. Servimos como modelo para construir su realidad, como los docentes nos relacionemos con los demás y con el entorno, les va a servir de ejemplo. Como nosotros presentemos el mundo a los pequeños así lo van a concebir Para criar cerebros sanos y felices es necesario empezar por el del profesor. En cuanto al papel del profesor destacar que para conseguir todo lo que venimos hablando sobre habilidades más centradas en la persona que en la adquisición de conocimientos, no cabe duda de que el profesor necesita de acompañar a sus alumnos en el proceso de adquirir estas habilidades y ayudarlos a convertirse en mejores personas y para ello es imprescindible que las lleve implícitas en su ser.

En el CEI Travesuras el docente potencia el protagonismo y la proactividad en el aula y responde a las necesidades de sus alumnos tanto en lo que respecta en su progreso académico como personal. Somos profesionales de la educación, conectados con nuestra vocación porque educar desde un proyecto vital nos va a permitir reformular nuestra acción educativa, para distinguir lo que es esencial. Disponemos de una amplia formación continua que nos capacita para guiar a los alumnos en su desarrollo como personas integrales y futuros profesionales competentes.

No se puede transmitir lo que no se tiene, por tanto si queremos llegar al objetivo del desarrollo integral de la persona, el primero que tiene que vivirlo en todo su ser es el profesor.
Tenemos que ser el primer ejemplo para nuestros alumnos. En nuestra escuela damos mucha importancia al cultivo interior de la seño, en sesiones y formaciones por parte de la psicóloga y la dirección del centro, de modo añadido cada una de ellas trabaja su mundo interior fuera de la escuela, ya que hablamos de un camino de crecimiento continuo y no una formación aislada. Un profe transformado que mire a sus alumnos y descubra su talento ofreciendo un ambiente rico y estimulante aprovechando la curiosidad innata del alumno, haciendo de guía y siendo el niño el
protagonista de su propio aprendizaje.
“Todos somos superdotados en algo. Se trata de descubrir en qué. Esa debería ser la principal función
de la educación. Hoy, en cambio, está enfocada a clonar estudiantes. Y debería hacer lo contrario:
descubrir qué es único en cada uno de ellos”

Ken Robinson

El maestro consciente se desenvuelve en el aula con actitud curiosa y observadora, facilitando las oportunidades de aprendizaje a los niños y niñas pero dejando el papel protagonista a ellos. En nuestra escuela el papel del docente será el de crear los ambientes, escogiendo el material cuidadosamente en base a los intereses y el desarrollo madurativo de sus alumnos, cuidando la estética y el orden. El niño, por su parte, podrá moverse libremente por el aula, eligiendo aquellos espacios que le motiven más, descubriendo por sí mismo sus propios intereses, aspecto fundamental para desarrollar talento, el profesor aprovechará la curiosidad innata del niño por descubrir el mundo, a sí mismo y a los demás, propiciando en los pequeños el diálogo tanto interior como con los demás, desarrollando con ello aspectos como el lenguaje, respeto, socializar, resolución de conflictos, aprender a aprender, saber escucharse a sí mismo y a los demás, etc… De esta forma, el aprendizaje será más profundo y lo podrá extrapolar a otras situaciones en su vida, convirtiéndose así en aprendizaje significativo.
Todo ello respetando y protegiendo la individualidad, independencia de cada niño y niña, aportándole seguridad emocional y confianza. Facilitará la comunicación entre ellos para que se adapten en convivencia al grupo y las normas de clase.

Vivimos en sociedad y para respetar la libertad de los demás necesitamos de unas normas sociales que el educador irá transfiriendo a los pequeños a través de límites con amor y respeto, no desde la negativa o la imposición, explicando al pequeño y ofreciendo alternativas para cubrir sus intereses, situaciones como conflictos entre iguales son momentos que tenemos que aprovechar como aprendizaje. No usamos premios ni castigos ya que dará lugar a que el niño busque el reconocimiento externo, no ponemos notas ni etiquetamos, las cosas no están bien o mal. En Travesuras el error está permitido, entendido además como oportunidad de aprendizaje. Debemos ser conscientes de que la forma en cómo abordemos todos aspectos va a condicionar su mundo interior para el resto de su vida.Un ejemplo de esto podría ser, decirle a un niño que su dibujo está bien o está mal, va a dar lugar a que el día de mañana busque el reconocimiento externo, en cambio, preguntar cómo te has sentido al
dibujarlo o a ti te gusta, por un lado le hará conectar con sus emociones y le llevará a que el único reconocimiento que necesitamos para ser felices, es el de uno mismo.
En nuestra escuela trabajamos activamente para cultivar valores tan importantes como la integridad, mostrar el significado y la consideración de cumplir con lo que se dice, el concepto de compromiso, de
saber encajar los errores y fracasos entendiéndose como un aprendizaje y por encima de todo, buscar la felicidad en el interior de uno mismo.
“No serás buen profesor si sólo te concentras en lo que haces y no en lo que eres”

Rudolf Steiner