“Cuando la educación contribuye al máximo desarrollo del potencial de cada estudiante, contribuimos a darle alas” (UNICEF)

El pasado 20 de noviembre se celebró en todo el mundo el Día de la Infancia y el 30º cumpleaños de la Convención sobre los Derechos del Niño.
Para la Escuela Infantil Travesuras este día es muy especial. Y es que nuestro certificado como Centro Referente en Derechos de la Infancia nos invita a acoger este día con ilusión y con ganas de fortalecer nuestro compromiso con los derechos de los niños y de las niñas para hacerlos REALIDAD.

Dice la convención en su preámbulo que los pequeños y pequeñas deben prepararse para una vida independiente en sociedad a través del derecho a la PARTICIPACIÓN.

Pero…

Un enfoque educativo de educación en derechos de infancia que incorpora procesos de participación auténtica contribuye a afianzar la IDENTIDAD del alumnado, a impulsar su confianza y sienta las bases de valores como la responsabilidad, la ciudadanía global, la democracia, el espíritu crítico y el respeto a los demás.

En definitiva, participando, aprendemos a dialogar como iguales, a compartir y a ser responsables, superándonos a nosotros mismos.

Esta competencia esencial para aprender a SER, no puede esperar a la edad adulta para desarrollarse. El momento es AHORA, no hay edad para ser SUJETO DE DERECHOS.
Y no, los bebés de 0 a 3 años no son demasiado pequeños para prender estos conceptos.

La participación tiene muchas dimensiones y una de ellas está en el desarrollo de la noción de “preferencia”.

¿Qué prefiero? ¿Qué prefieren los demás?

Saber que las preferencias de cada persona son importantes y que tenemos libertad para expresarlas, AUNQUE NO SIEMPRE PODAMOS CONSEGUIRLAS (¡los límites son importantes!), permite sentar las bases de conocimientos, actitudes y competencias clave para desarrollar la COMPETENCIA CIUDADANA.

Pero aunque parece un concepto fácil de entender, las preferencias de los niños y las niñas no siempre son respetadas, incluso en algunos casos no pueden manifestarlas.

Algo tan sencillo como elegir la ropa, tomar parte en la decisión del menú semanal, elegir si estar en una hamaca o en el suelo, etc. Son infinitas las situaciones en las que un bebé puede manifestar su preferencia.
¿Nuestro papel como adulto? Respetarla haciéndole partícipe en la toma de decisiones, evaluando y planificando juntos, dándole alternativas…

En nuestra guardería trabajamos a diario para EDUCAR DANDO ALAS a los peques. ¿Cómo? Con una práctica educativa que respete sus derechos y les de VOZ.
Estos días, siguiendo la invitación de UNICEF, nos hemos centrado en la participación, y hemos trabajado las preferencias con los niños, las niñas y sus familias en el aula y un mágico taller. No hay mejor manera de cuidar la infancia sino JUNTOS.

¿TE ANIMAS A DAR ALAS?