“Tocar al niño es tocar el punto más delicado y vital, donde todo puede decidirse y renovarse, donde todo está lleno de vida, donde se hallan encerrados los secretos del alma, por ahí se elabora la educación del hombre del mañana.”(María Montessori)

La realización de masajes es una práctica cada vez más común en edades infantiles debido a los numerosos beneficios que proporciona tanto al pequeño como al adulto que los ejecuta.

El masaje es un lenguaje no verbal, una forma que la mamá tiene a su disposición para transmitir afecto y ternura, así como para comunicarse con su hijo o hija a través del tacto. A través de este acercamiento, el niño o niña experimenta una sensación de bienestar no sólo física, sino también emocional.

Para la mamá, el masaje a su bebé no sólo le permite proporcionar a su hijo un mayor bienestar físico y emocional, sino que también es una forma de conocerle mejor y de captar más rápidamente sus estados de ánimo.

No hay un mejor momento para dar un masaje a un niño, cualquiera es adecuado, por ejemplo, después del baño, al vestirlo, en el cambio de pañal…Al igual ocurre con el lugar, éste puede darse sobre la cama, en el sofá, en una alfombra…

Existen diferentes tipos de masajes, cada uno con  un beneficio para los niños.

En la cara
El niño debe estar tendido boca arriba en el cambiador. Acaricia su frente partiendo del centro y avanzando hacia los lados. A continuación, efectúa un masaje alrededor de los ojos realizando movimientos circulares. Este tipo de movimientos favorece la expulsión de la mucosa y el despeje de las fosas nasales.

En el tórax
Realiza un masaje partiendo de los muslos del pequeño y avanzando hacia arriba. A continuación, desliza las manos por encima de sus hombros y, después, desciende a lo largo de los brazos y de los lados del cuerpo. Este masaje se debe efectuar con las dos manos: mientras una se detiene, la otra debe ir descendiendo poco a poco. Este masaje favorece la relajación de los más pequeños.

En la espalda
Coloca al pequeño boca abajo sobre tus rodillas. Desliza tus manos por su espalda hacia delante y hacia atrás, con un movimiento cruzado y continuo, sin separar nunca las manos de su piel. Con este masaje estimulamos los receptores nerviosos del niño y fomentamos la relajación  y el descanso.

En la pierna
Eleva la pierna del pequeño, sujetándola por un pie, de manera que quede bien estirada. Realiza al bebé un masaje fuerte, pero sin apretar en exceso. Repite con la otra pierna, dándole pequeños y suaves “pellizquitos”. Este tipo de masajes es especialmente importante en niños y niñas que están comenzando a andar, reduciendo la carga muscular generada por el esfuerzo que les supone.

En el pie
Eleva la pierna del pequeño. Con los dedos pulgares de las dos manos, realízale un masaje en la punta del pie, presionando ligeramente sobre toda la zona, punto por punto. Después, presiónale los deditos y hazlos girar delicadamente.

 En el abdomen
Efectúa un masaje, primero con una mano y después con la otra, alrededor del ombligo, en el sentido de las agujas del reloj.  Cada vez que los brazos se crucen, pasa una mano por encima de la otra. Este tipo de masaje puede servir para aliviar los cólicos y los ligeros dolores de barriga, típicos de los primeros meses de vida y un motivo de los llantos incontrolables.

Es por ello, por lo que en la Escuela Infantil Travesuras nos hemos unido a esta práctica realizando un taller de masajes, donde las seños de la guarde han masajeado a nuestros pequeños y pequeñas, disfrutando de un momento de relajación juntos. ¡Se lo han pasado en grande!