De entender las cosas, de relacionarnos, de respirar, de apreciar la vida…todo ello acompañado de una forma de presentar los proyectos, actividades y ambientes, es por ello que nos apoyamos en las últimas corrientes metodológicas de las que extraemos los aspectos que más conducen a nuestros objetivos educativos:

El Método Montessori,  quién ideó un sistema educativo que dota de libertad de actuación a los niños y niñas para desarrollar principalmente su autonomía y su responsabilidad. Pone a los niños y niñas en contacto directo con la naturaleza y con todo tipo de objetos, especialmente aquellos relacionados con la vida cotidiana, favoreciendo además sus habilidades exploratorias y su capacidad de actuación.

La Inteligencia emocional: la cual según Mayer y Salovey (1997) creadores del modelo de habilidad de inteligencia emocional que más apoyo empírico tiene, sostienen y se está demostrando que las habilidades de la inteligencia emocional: identificación, compresión, facilitación y regulación emocional se aprenden, se mejoran, se desarrollan.

Además estas habilidades son secuenciales no puede haber una buena regulación sin una identificación emocional, por ello queremos llevar al aprendizaje integral de nuestras niñas y niños la primera habilidad de la inteligencia emocional sobre la que se asentarán las demás habilidades que se irán desarrollando a lo largo de su vida:

Identificación emocional:: cómo se sienten los demás y cómo me siento yo.

La teoría de las Inteligencias Múltiples de Gardner. Este autor desarrolló esta teoría que nos ayuda a comprender la compleja mente de nuestros  alumnos, nos ayuda a adaptar el aprendizaje de la mejor manera posible: integral y transversal.

Conectar las diferentes inteligencias que propone Gardner, ayuda según las investigaciones neurocientífica a un mejor aprendizaje y uso de lo aprendido, cuánto más integrativo sea el modo en que aprenden los niños mejores conexiones se creen en su cerebro.

Gardner considera que el sujeto no solo posee una inteligencia, sino muchas de ellas, teniendo además unas más desarrolladas que otras. Estas inteligencias son: lingüística, lógico-matemática, corporal, espacial, musical, interpersonal, intrapersonal y naturalista.

Es por ello, por lo que en este proyecto pretendemos hacer un cómputo de aquellas que consideramos más relevantes a nivel educativo, especial relevancia tienen la inter e intrapersonal relacionadas con la inteligencia emocional de uno mismo y las relaciones con los demás.

Todo esto apoyado en la neurociencia, se ha demostrado que dos billones de neuronas se crean en los primeros meses de vida, pero solo con la adecuada estimulación cognitiva, afectiva y el acceso a distintas experiencias es posible que los pequeños lleguen a un desarrollo pleno.

Como ya venimos comentando damos mayor importancia a educar para SER que para SABER por lo que es importante desarrollar en los niños y niñas las funciones ejecutivas como la memoria de trabajo, control inhibitorio y flexibilidad mental y ¿cómo potenciar el desarrollo en el aula? Desde bebés ya se empiezan a ver las raíces de estas funciones. Se pueden entrenar reforzando la formación de las conexiones neuronales que conectan las diferentes áreas del cerebro que intervienen en dichas funciones.

Los programas educativos más beneficiosos incorporan la relajación, el humor, música, motivaciones, relaciones sociales y confianza en sí mismos. El estrés, soledad y falta de ejercicio físico dificultan la actividad del córtex prefrontal y de las funciones ejecutivas.

Si no adquirimos estas funciones durante y la infancia seremos adultos mal preparados para enfrentarnos a los retos de la sociedad.

En resumen, la educación consciente es el resultado de un profesor transformado y reeducado, en formación continua y mejora constante, unas bases metodológicas innovadoras y mucho amor.