“Enseñar no es transferir conocimiento, sino crear las posibilidades para su propia producción o construcción”
(Paulo Freire)

Esta semana hemos dado un gran paso en nuestro proceso de enseñanza-aprendizaje, y es que estamos ya casi casi totalmente adaptados a nuestra guarde, nuestros pequeños son todos unos campeones y es que  ¡YA ESTAMOS EN OCTUBRE! Y eso quiere decir que comenzamos la andadura de LA GRAN AVENTURA DE APRENDER en la Escuela Infantil.

Es por ello, por lo que hemos dado comienzo al primer proyecto de este curso 2018-2019, el cual nos sumergirá en el maravilloso mundo de la PREHISTORIA, en el que a través de la OBSERVACIÓN, la EXPERIMENTACIÓN y la EXPERIENCIA DIRECTA aprenderemos numerosas DESTREZAS, HABILIDADES y CAPACIDADES relacionadas con este centro de interés.

El trabajo por proyectos es una metodología de aprendizaje cuyo precursor fue Kilpatrick, quien pone de relieve la vertiente más práctica y activa del aprendizaje, es decir, el niño/a tiene un PAPEL ACTIVO en dicho proceso. Es por ello, por lo que desde el inicio del proyecto y con el periodo de adaptación superado, nos acercamos a los peques, les escuchamos y evaluamos cuáles son sus temas de INTERÉS y cuáles son sus CONOCIMIENTOS PREVIOS, con el fin de organizar los espacios, las actividades, los tiempos y los recursos a ellos, generando así NUEVOS CONOCIMIENTOS. De esta forma, nos adaptarnos a la perfección al grupo clase y la individualidad de cada pequeño/a, siendo una herramienta para atender a la diversidad del aula.

El patio de nuestra guarde se ha convertido en un gran paisaje prehistórico, que poco a poco iremos dotando a lo largo de este trimestre. De hecho, esta semana ya hemos realizado nuestras primeras PINTURAS RUPESTRES, dejando la huella de nuestras manitas marcadas. Con ello, hemos fomentado las habilidades plásticas de los peques, su motricidad fina y un nuevo canal de expresión y comunicación como es la pintura, destacando el carácter GLOBALIZADOR de esta metodología, ya que de modo añadido al centro de interés, abordamos todas las áreas de conocimiento y experiencia infantil y todas sus capacidades: musical, plástica, psicomotriz, corporal…

Además de todo ello, esta semana hemos contado con la visita de la psicóloga del centro (Sandra) quien nos ha mostrado una nueva emoción: EL ENFADO. Los hombres y mujeres prehistóricos empleaban el enfado a modo de defensa de los peligros que aparecían en sus cuevas, respondiendo con su cuerpo ante esta emoción. Esta es una emoción primitiva que ya poseían en aquella época  y que nos va a permitir conocer mejor a la civilización prehistórica e ir explorando nuestra INTELIGENCIA EMOCIONAL.

Toda emoción está relacionada con un color y un animal determinado, lo cual estamos aprendiendo con la brújula emocionada de clase:

– El enfado es rojo y se representa con el león.

– La alegría es amarilla y se representa con el delfín.

– La tristeza es azul y el búho nos muestra esta emoción.

– El verde es el color de la calma y será la rana quien nos ayude a calmarnos.

Toda emoción puede experimentarse de diversas formas, es por ello, por lo que hemos vivido toda una experiencia multisensorial con la nueva emoción que estamos conociendo. Hemos observado que el enfado  es de color ROJO como “El monstruo de colores” cuando se siente así, libro sobre las emociones que trabajamos mucho en clase, que sabe a gelatina de fresa, que huele a especias y suena como los tambores al tocarlo ¡Qué sensaciones más chulas!

Con todo ello, se pretende la adquisición de aprendizajes significativos y funcionales, que preparen a los niños y niñas para la vida y su futura inserción en sociedad, teniendo un marco transversal de educación en valores fundamentales.

Ha sido una semana de lo más divertida y gratificante, ¿quién sabe lo que nos deparará la próxima semana?